Tour Valle Sur Cusco: Tipón, Piquillacta y Andahuaylillas
El Tour Valle Sur Cusco constituye la ruta cultural más equilibrada y fascinante para los viajeros que buscan trascender los circuitos convencionales y comprender la sofisticación tecnológica del Imperio Inca junto al esplendor artístico de la colonia. Este recorrido se desplaza hacia el sureste de la capital imperial, siguiendo la cuenca del río Vilcanota, y ofrece un contraste magistral entre la planificación urbana pre-inca, la maestría hidráulica de los quechuas y la opulencia decorativa de los templos del siglo XVII. A diferencia de las rutas masificadas, el Valle Sur permite una exploración pausada y enriquecedora, siendo ideal para quienes acaban de aterrizar en Cusco y requieren un proceso de aclimatación efectivo, ya que la altitud promedio de los sitios visitados oscila entre los 3,100 y 3,400 metros sobre el nivel del mar. La logística de este itinerario está diseñada para ejecutarse en medio día, convirtiéndolo en el complemento perfecto para una jornada de descanso o como un preámbulo académico antes de emprender expediciones de mayor exigencia física hacia el Valle Sagrado o Machu Picchu.
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Resumen del tour
El Tour Valle Sur es una excursión de medio día (aproximadamente 6 horas) que permite explorar tres periodos fundamentales de la historia peruana en un solo trayecto. La aventura suele iniciar por la mañana con el recojo de los pasajeros en sus respectivos hoteles en Cusco, para luego dirigirse por la carretera que conduce hacia el Altiplano. A lo largo del camino, se disfruta de paisajes dominados por el río Huatanay y extensas áreas agrícolas donde aún se preservan tradiciones ancestrales. Este circuito es valorado por su fluidez logística, ya que la cercanía entre los atractivos permite dedicar tiempo de calidad a la interpretación histórica sin el desgaste de largos traslados. Al concluir las visitas, el retorno a la ciudad de Cusco se produce alrededor del mediodía, dejando la tarde libre para el descanso o para disfrutar de la gastronomía local en los famosos pueblos de chicharronerías que bordean la ruta.
Qué incluye
Para garantizar una experiencia educativa, cómoda y segura, el servicio estándar del Tour Valle Sur contempla los siguientes elementos:
- Charla informativa previa a la salida
- Guía de turismo con experiencia
- Kit de primeros auxilios
- Atención al cliente 24/7 Días de la semana
- Transporte turístico
- Servicio de recojo (solo si selecciona la opción de recojo del alojamiento)
- Entradas a los sitios mencionados (solo si selecciona la opcion de entradas)
Lugares visitados
Este circuito es célebre por su diversidad temática, visitando tres locaciones que representan hitos arquitectónicos irrepetibles en el sur del Perú:
Tipón: El Santuario del Agua
Considerado una de las mayores obras de ingeniería hidráulica del mundo antiguo, Tipón es un complejo dedicado al culto del agua y la experimentación agrícola. Consta de doce terrazas de cultivo con muros de piedra perfectamente labrada por donde fluyen canales de agua cristalina que, tras cinco siglos, siguen funcionando con una precisión matemática asombrosa. Es el lugar ideal para observar cómo los Incas dominaron la mecánica de fluidos para crear jardines reales de una belleza y serenidad incomparables.
Pikillaqta: La Metrópoli Pre-Inca
A diferencia de los sitios quechuas, Pikillaqta es un inmenso centro urbano perteneciente a la cultura Wari (siglos VII al IX d.C.). Este sitio destaca por su planificación urbanística rígida y ortogonal, con muros perimétricos que alcanzan los 12 metros de altura y cientos de estructuras rectangulares que servían como depósitos y viviendas. Visitarlo permite entender la organización social y militar de los Andes antes del surgimiento del Imperio Inca, ofreciendo además una vista privilegiada de la laguna de Huacarpay.
Andahuaylillas: La Capilla Sixtina de América
El recorrido culmina en el pintoresco pueblo de Andahuaylillas para visitar la Iglesia de San Pedro Apóstol. Bajo una fachada austera se esconde un interior deslumbrante cubierto de pan de oro, frescos de la Escuela Cusqueña y tallados en madera policromada. Es el ejemplo máximo del sincretismo religioso, donde el arte barroco europeo se fusionó con la simbología andina para crear un templo de una riqueza artística tal que rivaliza con las grandes catedrales del mundo.